jueves 24 de noviembre de 2011

PURA TENSIÓN

Vertebrando el quejido
de cada fibra humana que me sustenta,
me doy cuenta del añejo hechizo
que, entre aire y aire, invade la materia
que afanosamente me empeño en guardar.

Porque no había seguridad eterna
cuando el armisticio entre caos y vacío
impuso condiciones creando el hoy;
solo se dio una oportunidad, un anhelo,
y éste muere sin motivos sencillos.

Erguidos en pura tensión, vigilante devenir,
somos virtualidad de la lente,
estamos donde acabamos, perdemos la partida
en movimientos de victoria con trampa,
y no tenemos predicción ante este suicidio.

Necesito pervertir cada paso que elijo
porque en ello disfruto mi tortura,
ésta que obligada se gesta en mi piel
cargando de estática mi desear la muerte,
hasta que sonriente exterminador se complace.

martes 20 de abril de 2010

LOS ELEGIDOS

Pelear por lo que se quiere es siempre algo difícil y con sacrificios. Pero siempre hay alguien que lo hace. Con esta poesía traté de convencerme de ello, de ser uno de esos guerreros que siempre van por delante y mantienen la linea valientemente en la lucha de la vida. Y gracias a este poema conseguí superar ciertos obstáculos que me mantuvieron en segunda línea.


Y ahora, es el fin,
se encontrará una respuesta
buscada en la muerte de todos,
siendo la vida el destino.

Aquellos que sacrifican su festín
parten para cumplir la gloriosa gesta
de quebrar el futuro, crear nuevos nudos
y trazar un nuevo andar en su camino.

¿Detendrán, acaso, el inexorable juego
de los eones flotantes
que se regocijan en su magia
enloqueciendo al cuerpo? ¿Lo harán?

En sus manos, el fuego;
en sus corazones, corajes palpitantes;
en sus rostros, la nostalgia;
en su ser, la certeza de que vencerán.


Copyright © Alberto Gómez Herrera
Todos los derechos reservados para el autor

sábado 16 de enero de 2010

EL ENGAÑO DE LOS SENTIDOS

A veces me pregunto cuál será el sentimiento que impulsa a la gente a disfrutar de su alrededor, cuál es la manera en la que encontramos el placer de la vida. ¿Son, acaso, los estímulos de los sentidos? Este poema me desveló que la realidad debería ser más odiada que amada si nuestros sentidos fueran la principal fuente de nuestra elección.


Se me concedió la vista
para ver cuán equivocada
es la realidad, engañando cual ilusionista…

Se me concedió tacto
para sentir los obstáculos con tiempo,
pero nada me salva de cada impacto…

Se me concedió olfato
pues oler la muerte, el dolor y el olvido
me haría, supuse, invencible a su poder ingrato…

Se me concedió gusto
para disfrutar el mundo de sensaciones
que, no obstante, a mi placer injusto.

Se me concedió el oído
para que el canto de vida me bañara,
siendo ahora solo un disfrazado ruido.

Lo que veo es falso o peligroso
y cuando lo toco mayor muerte siento;
huelo el fin armonioso
que me sabe a puro excremento,
y entonces oigo que pronto pasará
y que alguien me tocará delicadamente,
susurrando que mi alma se levantara
oliendo campos de ensueño y, de repente,
mi boca paladeará el sabor de la vida.


Copyright © Alberto Gómez Herrera
Todos los derechos reservados para el autor

jueves 7 de enero de 2010

LA MELODIA DE MI VIDA

La vida siempre se describe con miles de palabras que buscar consolar los más diversos sentidos y sentimientos que a uno le corren por la mente. Pero no hay nada mejor que la melodía de la vida para describir lo que supone cada instante y cada etapa de la vida. En este poema está escrita la melodía que corrió por mis venas, y que espero siga corriendo.


Por fin he decidido
la melodía de mi vida.
Tiene tantas notas,
silencios eternos, claves rotas,
compases rápidos, un pentagrama jugando su partida
y un final con acorde grave incluido.

Comienza con staccatto, miedoso,
tanteando las arenas movedizas
como un preludio inacabable.
Después, una sucesión deleznable
de notas insonoras, quebradizas,
donde el sentir se vuelve más generoso.

Después silencios, reflexiones,
pequeños matices que salpican
puntos muertos, cambios, futuros…
Y cada elección muestra acordes duros
que hacen tétrico cada paso, que no rectifican
y que pierden armonía en miles de anotaciones.

Y después el crescendo, se alza la canción
sobre nubes de acordes celestiales,
el mañana con su fauces repletas…
Cuando con tu mirada el pentagrama completas,
llega el acorde grave final, de dimensiones brutales
y termina de golpe con la inspiración.


Copyright © Alberto Gómez Herrera
Todos los derechos reservados para el autor

domingo 20 de diciembre de 2009

VENERABLE

Los profesores y personas que nos han enseñado las más diversas cosas acerca de la vida merecen un pequeño espacio en nuestros recuerdos. Tener en mente la gran labor de algunos de ellos nos recordará siempre por qué somos como somos y por qué hemos llegado a donde hoy mismo nos encontramos. He aquí mi tributo a ellos.


Venerable el que pasa,
mira y nos deja todo
lo que, atendiendo sólo al modo,
convierte nuestra alma en su casa.

Venerable el que te ha mirado
y tu negligencia omite,
admitiendo que cada envite
dificulta el aprendizaje dado.

Venerable el que te adoró
con el bien de los mitos,
el que creía en tus ritos
y de tus efigies se enamoró.

Venerable quien te enseñó tanto
que no hay poro que no rebose,
aunque cada poro el polvo tose
eliminando belleza, mente y encanto.

No has de vivir sin venerar al que te miró
con los ojos del futuro, indecisos pero fervientes.
Respeta a quien, durante un tiempo, vigiló
las tierras donde hoy echas tus simientes



Copyright © Alberto Gómez Herrera
Todos los derechos reservados para el autor.

domingo 15 de marzo de 2009

EN UN JARRÓN

Este poema nació de un reto planteado por una amiga en un foro de literatura. Es casi un tributo a lo que ella dijo, y por eso me gustaría exhibirlo. Que lo disfruten.


Y me senté a contemplarlo,
seguí sus curvas como nuevos horizontes
con su significado y su sol guiñando el ojo.
En cada imperfección encontré una vida,
un hecho, un sentimiento, una melodía sangrante;
y sólo escuchando con atención, un susurro,
el aire que lo recorría por dentro
y le abandonaba jadeando.
Miré su cuello y donde tuvo que estar una cabeza,
su orondo existir y su alta estampa,
y sólo podía describirlo, amarlo,
aunque llegué a poseerlo y adorarlo.

Fue entonces cuando tantos fragmentos
inundaron mis imaginaciones con los cuentos
que la pintura quiso mostrar en orfebrería.
Sentí la libertad de la opresión,
el fulgurante éxito del fracaso
y la victoria derrotada en cuestión de centímetros.
Y sus oros, platas, ocres y medianos tonos
llevaron lo que en mí late a otro lugar,
del cual aún no he vuelto.
Desde allí te describo de nuevo este jarrón
esperando el arte que mi prisión abra
para poder mostrártelo con algo más que palabra…


Copyright © Alberto Gómez Herrera
Todos los derechos reservados para el autor

domingo 7 de septiembre de 2008

Y VOLVIÓ EL COLOR

Este soneto surgió de la nada, simplemente quise reflejar algún sentimiento en un poema y escribí algunas palabras sueltas. De ese conjunto de palabras, todas hacían referencia a lo mismo: ceguera y alegría. Intentar poner juntas ambas palabras es dificil, pero se encendió la bombilla y en esto acabó.


En la nueva hora del vil pesar
que en lágrimas sumió mi andadura,
no recuerdo ni busco la cordura
que pudo mantenerme al caminar.

Ahora veo colores, un mar
de puntos con idea, soldadura
del parecer y ser; qué hermosura…
Cuánto obviado por no colorear…

Si al manto de la horrible ceguera,
que cubrió el oro y la tempestad,
por mi pecado y suerte volviera,

mi virtud arrastraría entera
por el polvo muerto, y la verdad
soñaría con templanza guerrera.


Copyright © Alberto Gómez Herrera
Todos los derechos reservados para el autor.